Relatos, Romantico

Heenalu

Sentada en la orilla de aquella paradisíaca playa, la muchacha no podía parar de darle vueltas a cada acontecimiento que había sucedido en los últimos cinco días. Empezando por el momento más importante; en el que decidió apagar su teléfono móvil, dejar a su “novio” en España y volver a poner los pies en las Maldivas donde llevaba ya siete días.

Sin olvidar ese último mensaje que ella le envió antes de apagar el móvil, en el que le confesaba que no podría ser capaz de intentarlo de nuevo con tantos celos. Y por eso escribo novio entre comillas, porque estaban dándose otra oportunidad, pero él había estado manipulándola desde que se enteró de que viajaría a las Maldivas con su mejor amiga y como no consiguió convencerla de quedarse en España, durante los siete días que llevaban de vacaciones la había amargado llamándola constantemente y expresando unos celos enfermizos por no poder estar con ella y “cuidarla”, palabra que nuestra protagonista acabó transformando en “controlarla”

Digamos que no la amargó los siete días sino cuatro de ellos. Pero necesitó ayuda para acabar transformando las palabras, “amor” por “egoísmo”, “cuidado” por “control” y “cariño” por “manipulación”. La primera ayuda vino de su mejor amiga y los cientos de charlas que tuvieron sobre su relación amorosa. Y la segunda ayuda vino junto a otra persona: alguien que también se hospedó en la isla donde ellas estaban. Un muchacho que se tropezó en el camino de nuestra chica, quizás por casualidad o puede que para ayudarla a ver la diferencia entre el amor y la manipulación.

Cinco días hacía que se habían conocido. Yo misma soy de las piensa, “cinco días no valen para enamorarse” sin embargo, solo el ignorante se cree que lo sabe todo. Y nunca está todo escrito. Aitana -la muchacha- también pensaba así. De hecho, ella ni siquiera se había fijado en Heenalu -el chico- de primeras. Ni siquiera cuando él se acercó a ella y la invitó a tomar algo. O cuando hicieron pádel surf en las playas coralinas del pacífico. Cuando cenaron juntos o cuando pasearon entre las palmeras y bebieron agua de coco recién recogido del árbol.

Sin embargo, el amor no se puede controlar. Y mientras Aitana consideraba que su cabeza estaba en lo cierto diciéndole continuamente que aquel chico perdida el tiempo con ella, su corazón se estremecía cada vez que compartían un momento y le pedía volver a verlo.

Heenalu, por cierto, era un muchacho Hawaiano, de piel morena y con rasgos asiáticos. El pelo corto y rizado y con un tatuaje en un gemelo de un conjunto de olas dibujadas en un círculo que representaba el amor que tenía al mar y al surf.

Aitana necesitó a Heenalu para conocer cómo actúa un hombre cuando le importa una mujer.

No que es que a su “novio” no le importara Aitana, es que le importaba de una manera negativa, de una manera que a ella le hacía daño.

De todos modos, estamos divagando por la mente de Aitana que estaba sentada sobre la arena en medio de una isla paradisíaca.

Los momentos que rememoraba en su mente solo desembocan en un lugar, y era en la noche en que se acostó con Heenalu. En la suavidad de los movimientos de este cuando la besaba, cuando la acariciaba, cuando entró dentro de ella y la invadió una sensación de placer que la recorrió desde la punta de los dedos de los pies hasta la cabeza.

La maravillosa sensación que tuvo en el cuerpo cuando se despertó sobre su pecho la mañana siguiente. El beso de buenos días, el desayuno que le llevaron al bungalow y que comieron en la terraza con vistas al mar. El sonido de las olas, las caricias de Heenalu y el silencio de su teléfono.

Entonces; ¿qué sucede con Aitana?, ¿por qué está sola sentada en la orilla de la playa?

Porque la fecha de regreso a casa se estaba acercando. Sentía una presión en el pecho. Como este se encogía y le impedía coger aire con normalidad.

También las lágrimas se acumulaban en sus ojos y por más que intentaba pararlas, estas salían y recorrían sus mejillas.

Toda esta vorágine de sensaciones la hacían darse cuenta de lo que sentía por él.

Y no fue solo un escenario perfecto; han sido dos almas que parecía que se hubieran estado atrayendo durante mucho tiempo hasta que finalmente se han podido encontrar.

Un encuentro que durará poco menos que una semana, y que, después…

… ¿cómo saber qué sucederá después?

~

Imagen: MerrWatson


Gracias por la visita,
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