Fantasía·Relatos Cortos

Etéreo ~ Ella Bailaba [Parte 2]

La sempiterna lluvia invadía todo el bosque. Las gotas repiqueteaban al caer sobre las hojas de los árboles.

Finos regueros de agua corrían acariciando los troncos de los árboles y desembocaban en la húmeda tierra. Esta, incapaz de absorber más agua, dejaba que se amontonara en grandes charcos sobre sí misma.

El sonido de la lluvia era una canción de cuna para las criaturas que habitaban en el bosque.

La dama de la luz caminó entre las ramas de los arbustos guiada por la energía. Las ramas habían rascado los pómulos de su rostro y de su frente. Sus manos estaban enteramente heridas, no brotaba la sangre, pero si se veían pequeños cortes por toda su superficie. Haciendo caso omiso a los pinchazos que sentía en estas, siguió abriéndose paso, persiguiendo una sensación que le brotaba del pecho y la hacía sentirse viva.

Solo quería avanzar y llegar al lugar innombrado, un claro en mitad del bosque, una llanura donde únicamente crece la hierba baja, y donde el sol incide los pocos días que las nubes se lo permiten. Allí crecía el lirio púrpura, una planta muy especial y con propiedades mágicas ancestrales.

Kiera caminó cada vez más rápido, la meta estaba cerca. Se separó de su guardián y avanzó sin titubear.

Y tras atravesar una rosaleda de afiladas espinas lo encontró. Sus brazos se magullaron también y alguna pequeña gota de sangre brotó. La lluvia la arrastró consigo y solo quedó la herida abierta.

El pequeño lirio que había brotado días atrás estaba luchando por sobrevivir bajo tanta agua. Pero a cada segundo le costaba más. Sus raíces se estaban pudriendo.

El centauro Ray avanzaba unos pasos por detrás, a pesar de sus fuertes patas este avanzaba despacio y torpemente pues, la espesura de la maleza y las ramas bajas lo hacían pararse a cada rato. Debía agacharse constantemente y apartar las hierbas de su cara. Además, la lluvia no dejaba de debilitarlo pues, al rozar su piel, esta centelleaba debido a la electricidad que emanaba de su cuerpo.

Rain_Forest_Herbs_1200x.png

Cuando el guardián finalmente atravesó la rosaleda se encontró con una escena mágica, tierna y fascinante.

La dama de la luz utilizaba su bastón para obrar su magia, lo movía en todas las direcciones al compás de los movimientos de su cuerpo, realizando una suave danza alrededor del lirio. Danzaba de una manera suave y delicada con sus ojos cerrados. El mágico bastón de la muchacha se había iluminado con la danza desprendiendo una fuerte luz blanca.

El agua de la lluvia empezó a resbalar sobre una pequeña cúpula invisible que cubrió a Kiera y al pequeño lirio púrpura.

Ray se adentró en el claro y la cúpula mágica lo protegió de la lluvia también, permitiendo que su piel dejara de chispear y pudiera reponer sus fuerzas.

El suelo se secaba paulatinamente. El agua encharcada creó ríos que se movieron en dirección al bosque, fuera de aquella capa protectora.

Kiera no solo frenó a la lluvia de continuar mojando aquella llanura, sino que, vació el agua que sobraba del suelo y del subsuelo.

El lirio, que en un principio tenía la flor caída, empezó a recomponerse y a alzar sus hojas en dirección ascendente.

Ray no se movió ni un centímetro más. No quería despertar a Kiera de su hechizo. No quería dejar de observarla bailar y brillar como si fuera un ángel enviado del cielo.

Estaba obnubilado mirándola, su corazón palpitaba a una velocidad inusual, pero era agradable y cálido.

Aquella cúpula no solo los mantenía aislados de la lluvia, sino que generó en el cuerpo del guardián una sensación de calidez y fortalecimiento. Poco a poco cerró sus ojos mientras observaba a aquel ángel bailar.

 

jj

 

Kiera acarició la seca hierva con sus pies horas más tarde. Se agachó y observó el Lirio. Al tocar una de sus púrpuras hojas, esta desprendió unas esporas y abrió completamente su flor. En su interior albergaba unas gotas de un líquido. Kiera las introdujo en un pequeño bote y las guardó.

Observó entonces a Ray, quien estaba recostado sobre sus cuatro patas, dormido. La lluvia lo debilitaba bastante, el constante dolor de la electricidad de su cuerpo fundida con las gotas de agua durante todo el día que llevaban caminando lo habían consumido. La cúpula sanadora que la dama de la luz creó lo restableció e hizo que se quedara completamente dormido.

Kiera se acercó a él y Ray abrió los ojos. Se observaron un rato y ella se agachó frente a él. El centauro no se movió ni un milímetro y la dama de la luz posó su mano sobre su mejilla izquierda. Su viaje debía continuar, pero la cúpula que los mantenía a salvo de las gotas de lluvia había creado un ambiente de paz del que no querían desprenderse.

~

Por si te lo has perdido; aquí te dejo el enlace a la primera entrada: Etéreo

Fuente de imagen: Rainforestherbs


WonderWriter

@IamWonderWriter


Gracias por la visita,
 Creative Commons License
“Etéreo ~ Ella Bailaba” is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 International License

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s