Fantasía·Relatos

La Sentencia – 5 .Pidiendo clemencia.

El plan de correr no estaba surtiendo efecto pues, nada estaba sucediendo. La criatura debía aparecer como ella había visto, pero no llegaba. Feny se aproximaba rápidamente a la proa y una vez allí no tendría escapatoria. Estaba exhausta y paró poco antes de alcanzar el final de la cubierta. Llegó al extremo de proa y observó la ciudad bajo el Galeón, después miró al cielo y un destello la advirtió. Se giró ante el inminente asalto de los soldados, pero antes de que llegaran a alcanzarla, una criatura dotada de una cimitarra derribó a aquellas mujeres y hombres de una estocada, y antes de impactar contra ella se elevó en el aire.

Aquella especie de hombre de gran altura y recubierto de una armadura emprendió el vuelo hacia la posición de Caseo. Este fue protegido por su escolta, pero el guerrero no atacó al venerable sino al artefacto que fluctuaba sobre él.

En la planta interior del barco, Akara y los soldados escucharon los sonidos procedentes del exterior; ella supo que se trataba de su hermana y de su invocación. Los militares la volvieron a agarrar y abrieron la puerta de la cámara; el suelo estaba lleno de ceniza y en las paredes había múltiples perforaciones de donde saldría el fuego una vez la encerraran ahí. Akara se resistió a entrar y los soldados la forzaron.

Una sombra desguazó la cámara que enfocaba a aquellas ventanas y que mostraba como Akara entraba en la cámara crematoria. Con un fuerte aleteo rompió los cristales, los soldados se cayeron al suelo y rápidamente se levantaron cogiendo sus armas. Akara observó a aquel híbrido de centauro acorazado, con alas de grifo y sonrió.

Corrió hasta la ventana para saltar a lomos del animal. Uno de los soldados utilizó su rifle y disparó contra Akara, pero esta creó un campo de fuerza que la protegió y saltó a lomos de la criatura, la cual batió las alas y subió a cubierta.

Feny observó en el cielo al híbrido alado con su hermana a lomos de él. Frente a ella, varios soldados salieron de las escotillas y corrieron hasta su posición para apresarla. Feny levantó sus brazos esposados y se quedó quiera hasta que el guerrero que la había ayudado voló por encima de ella y cortó las cadenas de las esposas. Después liberó las manos de Akara.

Próxima entrada: Miércoles 1 de Mayo: La Sentencia – 6 .Solo uno puede ser Dios.

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Fuente de Imagen: Lokál


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