Relatos·Sci-Fi

Diario de una guerra ~ Archivo Final

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26 de diciembre de 2156

El resto de cazarrecompensas llegan a la sala junto a Tacitus.

– ¡¿Dónde está?!

– No hay rastro de ella.

– Buscadla por los alrededores.

– Lo hemos hecho.

– ¡Ella está muerta! – Concluye Leo elevando la voz – Solo quedo yo.

01 de julio de 2156

Esta es la decisión más dura que he tenido que tomar jamás. Nunca pensé que vería un día como hoy, incluso cuando una vez fui humano, mi esperanza de hacer volver a Harper amainó el dolor de su perdida.

Hoy, en nuestra situación y debido al peligro que corremos no puedo dejar que la capturen. Podría permitir que experimentaran conmigo tantas veces como quisieran pero no con Harper. Ella es, ha sido y siempre será todo lo que tengo. A pesar de que, tras su muerte, lo único que pude recomponer de ella es un androide con los recuerdos de mi mujer que no es capaz de razonar como yo lo hago.

Aun cuando ella me pidió que no la hiciera participe de este experimento, olvidé esos recuerdos cuando la construí y no puedo prolongar más esta situación. Debo enviar a Harper al mismo lugar donde ella aceptó ir.

Puedo decir que el dolor recorre mis circuitos. Lo siento mientras preparo la camilla, al robot médico y programo a Shedar.

– Harper

– Dime Leo. – Ella está sentada en una silla frente a una ventana. Tan tranquila y ajena al apocalipsis que estamos viviendo.

– ¿Cómo te encuentras hoy?

– Estupendamente. En este páramo de soledad, cuando sale el sol me siento reconfortada. Mis engranajes se mueven con más naturalidad y siento que mi cuerpo es casi humano.

– Eso es maravilloso.

– Leo, ¿te encuentras bien? detecto tristeza en tu rostro.

– Estoy fabuloso.- Miento.- Ven conmigo, Shedar necesita revisarte.

Tumbada sobre la camilla, el robot médico instala un cable en su nuca. Yo me arrodillo frente a ella y la observo por última vez. Querría hacer este instante eterno.

“Iniciando suspensión”

– Leo, ¿vas a suspenderme?

– Sí Harper

– ¿Por qué harás eso?

– Porque necesitas dormir. Confía en mi.

– Claro que confío en ti. Tú me creaste.

Ahí estaba, la ausencia de mi esposa…

– Harper.

– Dime Leo.

“Suspensión completada al 70%”

Acaricio su rostro.

– Te quiero.

– Podemos si quiera quere…

“Suspensión completada con éxito”

Sus ojos están abiertos pero en ellos ya no hay nadie. Cierro sus parpados. El robot médico extrae el microchip con su nombre y lo funde con un láser. No puedo ver más, ordeno a Shedar que destruya el cuerpo y salgo de la sala.

Es el fin; ansiaba con desesperación nuestra inmortalidad y al final nos he condenado.

26 de diciembre de 2156

– ¡Si ya se ha encargado de ella la ha conseguido salvar! – Responde Tacitus furioso. – Usted se viene con nosotros. Al Gobierno Ruso le encantará saber que le tiene en su poder; lo utilizaremos como un rehén para negociar con los Estados Unidos. Primero será una rata de laboratorio para el Gobierno Ruso y si después de eso sigue funcionando. Estados Unidos continuará experimentando con usted.

– Sabe que no puedo permitir eso – Se levanta.

– No es rival, está solo y desmantelado. – Busca a su androide por la sala.- ¡Sigma!

Ordena al robot moverse y este se acerca a Leo.

– ¡SHEDAR! – Grita este, y de ambos lados de las paredes salen cables en busca del androide.

Pero Sigma consigue agarrar a Leo antes y propina un golpe que le hace un profundo corte en el brazo. Los circuitos de Leo chispean y Shedar da con la forma de suspender a Sigma.

– Su máquina es fantástica. – Observa Leo. – Pero no puede hacer nada aquí dentro.

– Tengo más máquinas y más hombres – Continua Tacitus con tranquilidad – No tiene escapatoria.

– Ni ustedes.

La sala se llena de carcajadas socarronas y burlas. Finalmente se hace el silencio y es Leo el que esboza una sonrisa.

– ¿Saben lo que es una bomba de neutrones? – Empieza a relatar. – Se trata de un arma nuclear en la cual, cuando se produce la explosión libera neutrones de gran penetración debido al alto nivel energético. Su detonación hará poco a la estructura del edificio, pero será letal para todos nosotros.

– ¿Qué está insinuando?

– No insinúo nada, al contrario; les informo de que están dentro de lo que será su futuro sepulcro. Las ventajas de ser robótico es que puedo implantar conocimientos infinitos en mi cerebro para trabajar con ellos. El edificio está rodeado de bombas, en cada planta hay una y todas ellas con la cuenta atrás activada, desde que ordenó a su robot atacarme.

– ¡Miente!

– Espere y observe.

Leo se sienta de nuevo en su sillón, cierra los ojos y les da la espalda.

– ¡Moveos, salgamos de aquí! – Ordena Tacitus a sus hombres.

Pero es demasiado tarde; el ojo derecho de Leo, aunque cerrado, observa todo a través de las cámaras.

Sabe perfectamente que no llegarán a la salida, pues todavía están en el tercer piso cuando la cuenta atrás llega a cero.

cats1.jpg

… FIN …

~

Fuente de Imágen: ERROR MV


Gracias por la visita

fall

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