Relatos·Sci-Fi

Diario de una guerra ~ Archivo Nº5

Leer anterior archivo: Diario de una guerra ~ Archivo Nº4

26 de diciembre de 2156

Tacitus Vasilyev camina de un lado a otro de la sala medio derruida, mientras sus hombres esperan pacientes, tras él, la orden de apresar a Leo.

– Encontré su cuerpo en su casa Leonardo. Sé lo que es. Y me extrañaría pensar que su mujer no es otra como usted.

– ¿Han estado en mi casa?

– La he desmantelado. – Emite una risa socarrona. – Debía investigarle. Ha sido muy listo abandonando su hogar. No ha sido fácil dar con usted.

Leo no dice nada, observa la situación impasible.

– Y ¿sabe qué? Tiene lo que hay que tener para dejarse abrir por una máquina todavía vivo. – Frunce el ceño con rostro de dolor. – Dígame ¿Cómo se siente siendo la primera máquina con un cerebro humano del mundo?

06 de diciembre de 2153

Invierno del 53, han pasado 3 días desde que me he despertado. Esta nueva forma de vida es curiosa. Al abrir los ojos veía todo borroso pero las imágenes se hacían más nítidas según pasaban los minutos.

No lograba averiguar cuál era mi situación, sabía que mi cerebro funcionaba gracias a los conductos de la máquina que le proporcionan oxígeno e impulsos eléctricos. Conseguí mover la cabeza minutos más tarde. Enfoqué bien las falsas pupilas de las que había dotado a la máquina y observé el cuerpo de un hombre cuya expresión facial era de sumo dolor.

Conseguí erguirme después de mucho rato intentándolo. Y antes de que pudiera observar nada a mi alrededor, un brazo robótico se colocó delante de mí sosteniendo una diminuta pieza.

Entendí que me la estaba entregando e inmediatamente envié órdenes a mi brazo derecho para que se levantara y la agarrara. Pero no tuve éxito, por el contrario, se elevó el izquierdo, al cual presté atención para ordenar a mis dedos –índice y pulgar- que se juntaran para alcanzar la pieza. No medía bien las distancias, acerqué el brazo con mucha dificultad y fallé, centré mis nuevas pupilas en el objeto pero no fui capaz de alcanzarlo de ningún modo. El brazo robótico se movió y lo dejó caer, justo al tiempo que abrí la mano y se cayó encima.

Observé la pieza y entendí; era un microchip, pero al recordar únicamente conocimientos, no reconocía el propósito de aquel chip. Un espasmo tambaleó toda la máquina y el cerebro me ardió. La pieza se cayó al suelo y me quedé inmóvil durante unos segundos. Sentado sobre la camilla observé alrededor; un hombre fallecido, brazos robóticos ensangrentados y una pantalla con un nombre: Shedar. Una punzada se clavó en el cerebro, recuerdos del laboratorio; el lugar donde yo había trabajado desde hacía trece años.

Conseguí levantarme mucho después, a la vez que hurgaba en mi mente intentando recordar. Mantenerme en pie era fácil, pero mover las piernas no tanto. Me caí en el primer intento, pero no pasó nada, no parecía que hubiera daños en la máquina y no había habido dolor físico.

Tumbado en el suelo observé algo sobrevolando el laboratorio que se acercó a mí. Sabía de qué se trataba; era un dron. Pero, ¿Qué hacía ahí?

07 diciembre de 2153

El dron me sigue a todas partes, al parecer está haciendo una recopilación de todo lo que observa.

Sin memoria a la que recurrir observo al dron y al superordenador; consigo conectarlos y las imágenes de los cuatro días anteriores se proyectan. Recuerdo la programación de Shedar para el trasplante y la anestesia…

Las imágenes son rotundas, la expresión de agonía en mi rostro ya fallecido fue por la anestesia; no hizo el efecto esperado, el brazo encargado de cortar mi cráneo comenzó a seccionar mucho antes de que de mi yo humano hubiera sido sedado. Intenté resistirme, pero el robot médico extendió unos brazos que me sujetaron y me impidieron parar la intervención. Los gritos de dolor y agonía se expandieron por todo el laboratorio.

Paré la reproducción y busqué más funciones en el ordenador. Shedar ofrece un canal entre sus sobre la actualidad del mundo:

Guerra entre las dos potencias mundiales

Estados Unidos lidera esta batalla gracias a sus súper máquinas. Sin embargo el Gobierno de la China Unida ha conseguido hacerse con uno de los robots y hacer réplicas.

Países como Perú, Colombia, Tailandia o las Islas Indonesias han sido arrasados; las guerras se batallan sobre terrenos de países pobres mientras las potencias continúan su masacre sin llegar a ningún tipo de acuerdo.

Apago la pantalla y más recuerdos me invaden; una guerra mundial y los Auto-Híbridos que yo diseñé.

08 de diciembre de 2153

Al fin he conseguido arrodillarme en el suelo y he alcanzado el microchip.

En una de sus caras pone algo: Ha-r-p-er. Al leer este nombre veo menos nítido, mi energía se centra en recordar; mi cerebro trabaja a una velocidad inusual, busca entre todos los recovecos y la máquina tiene otro espasmo.

– Har-per.- Mi primera palabra como androide.- ¡HARPER!

Mi esposa, mi compañera. Me dejo caer en el suelo, recordar es caótico y conlleva a una pérdida de energía muy fuerte.

Horas más tarde el microchip confirma mis recuerdos. Son las memorias de mi mujer. Sin embargo, ¿Dónde está su androide?

cats.jpg

Diario de una guerra ~ Archivo Nº6 -PRÓXIMAMENTE-

~

Fuente de Imagen: ERROR MV


instagram

También trabajo con Instagram, si quieres seguirme estaré encantada de recibirte y seguirte también en esta otra Red Socail.


Gracias por la visita

fall

Creative Commons License
“Diario de una guerra ~ Archivo Nº5′” is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 International License.

Un comentario sobre “Diario de una guerra ~ Archivo Nº5

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s