Fantasía·Martes·Micro-Relatos

Guindillas

Añadí picante un martes y, tras una explosión, del caldero brotó un humo que nos hizo llorar.

Mis hermanas me reprendieron alegando que en el libro de pociones había dibujada una guindilla habanera troceada y yo había añadido cayena.

Dibujo que habían contrastado en el libro “Flores, plantas y frutos del mundo” para verificar que ciertamente era una guindilla.

Y efectivamente, vitoreó Gisela con retintín, levantando la vista del libro para observarme.

Mentirosas… Lo que sucedía era que, no solían quedarse en la cocina cuando mamá cocinaba y no entendían de especias, además que también tenían un pequeño problema para reconocer sus errores. Aunque éramos muy niñas y como tal, aunque fuera sin maldad, siempre buscábamos librarnos de haber cometido el error, y esa vez me había tocado a mí.

Añadir la cayena, lejos de dar el resultado que buscábamos, evaporó todo el líquido tras la explosión y dejó un poso, en el fondo del caldero, un tanto peculiar.

Parecía una especie de mensaje, como cuando leíamos los posos de té en casa con la abuela, en aquel tiempo en que nos enseñó el libro de hechizos y la capacidad que teníamos de conjurar y hacer magia.

4dec54d82bc6e11753530a80b6c756f4

– Mamá. – Gritó Gisela.

Mis hermanas corrieron al piso de abajo en busca de una respuesta por parte de nuestra madre.

Yo me quedé observando aquella especie de círculo con bordes en las cuatro direcciones, que realmente me parecía un borrón, pues en aquel entonces para mi era complicado de entender.

Poco después nuestra madre apareció junto a mis dos hermanas.

– ¿Así que habéis añadido cayena en vez de habanero y os ha quedado un poso? De dónde sacáis esas….

Madre se calló y observó pálida el fondo del caldero.

– Es una cruz celta.- Musitó.

Mis hermanas la agarraron del vestido preguntándole si estaba bien.

Yo abrí el libro de runas antiguas en la sección de simbología y busqué algo parecido a ese manchón:

– Para los celtas.- Relaté.- La cruz simbolizaba las cuatro direcciones -norte, sur, este y oeste- y a los cuatro dioses que las moraban. También representaba las cuatro estaciones del año celta. Simbolizaba a su vez, el cruce de dos caminos, el de los vivos y el de los muertos.

Mi madre y mis hermanas me miraron.

– ¿Qué sucede? – Pregunté.

– Hay cuatro dioses y vosotras sois tres.- Se tocó el vientre.

– ¿Esto que tiene qué ver con nosotras?

– Os habéis confundido de planta, la cayena desvela secretos y la mayoría, no muy buenos. Hace siglos que no se unen cuatro brujas de la misma estirpe en la misma línea descendente.

Madre no dijo nada más. Llenó el caldero de agua y salió de la habitación tocándose la barriga y balbuceando algo sobre nuestro padre que no llegué a escuchar.

Agarré de la mano a cada una de mis hermanas y observé el caldero. Una vez lo hice yo ellas lo vieron también.

Los posos habían salido a flote sobre el agua, entendí que nuestra madre quiso borrar aquello que representaban, pero el dibujo siguió intacto en la superficie.

guindillas.jpg

Imágenes: Pinterest


Gracias por la visita
spring
Creative Commons License
“Guindillas” is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 International License.

Un comentario sobre “Guindillas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s